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08 abril 2008

Florianópolis y Curitiba

Llegué a Florianópolis (Floripa, como lo llaman por aquí) sabiendo que es tierra de surferos, que el agua está fría y que está llena de Argentinos en temporada alta. Por suerte, ahora es temporada baja, y no hay muchos turistas. El agua empieza a enfriarse (en la parte sur de la isla es como agua del deshielo, donde no sientes la parte del cuerpo que está bajo el agua) en esta época, y las frutas se parecen más a las de Europa, tristemente. Aún así, descubrí LA CASA DE LOS SUCOS, con 193 zumos diferentes, hechos a partir de combinaciones de 35 frutas y verduras diferentes.

Por 1 euro, te daban un vaso de 400ml. Por 1,5 euros, 900ml. Por supuesto, pedi el suco de la casa: butiá (del que nunca había oído hablar hasta ese momento) con naranja. Una delicia. Ojito con la foto que hice del menú.

Me quedé el fin de semana en casa de Fernando, un tío de lo más majo. Lo conocí cuando vino a visitar a Mya, en Madrid. Al dia siguiente de llegar había preparado un churrasco en su casa, con piscina, mesa de ping pong y billar incluidos. Conocí a sus colegas y por fin, practiqué un poco de portugués del bueno. Un éxito.


Esa misma noche salimos de fiesta. Fue un poco raro para mí ir a un baile de gradución de derecho, pero me dijeron que aquí es muy normal. Fernando me dejó una camisa, pantalón y zapatos. Iba bastante guarro comparado con el resto del personal, de corbata por lo menos.

Nos pusimos a pedir invitaciones en la puerta de la fiesta, para pasar gratis. Compramos un par baratillas y las otras nos las dieron por el morro. En el interior una amalgama de gente super arreglada, chicas muy guapas y concierto hasta las 5 de la mañana.

A la mañana siguiente, domingo, nos juntamos unos amigos de Fernando y un par de chicas alemanas que estaban en casa de uno de ellos, por medio de hospitality club (el que no sepa lo qué es... google!). Fuimos a la famosa playa do Mole a pasar la tarde.





Esa noche me quedé en el albergue de barra da lagoa, que está más cerca de las playas. Estaba lleno de australianos e ingleses, y, el resto, no tuvo más remedio que hacerse el anglófono. Muy buen ambiente y buenas cenas. Un churrasco para empezar y una feijoada para terminar :)


Aqui podéis ver la zona, entre el lago y el mar. Si tuviera que elegir un lugar en Brasil para vivir, sería este. El nivel de vida es el mejor que he visto, la gente parece muy feliz, y el clima es muy bueno. Refresca un poquito en invierno, pero es una pequeña isla brasileña, no puede ser demasiado!
Hice unas caminatas muy bonitas por el sur de la isla, que llevaban a la playa de lagoinha do leste, una maravilla.
He visto 2 pobres en el centro de la ciudad... creo que en Teruel hay bastantes más.





El miércoles me fui a Curitiba, capital de Paraná. Casi 1 millón y medio de personas viven en esa ciudad. Se deja ver, sobre todo porque hay un bus turístico que te lleva a los lugares más intereantes. El albergue estaba bastante muerto, hasta que llegó Aldo, un "Gabi" mexicano. Pillamos un tren turístico que te lleva por las montañas, hasta un pueblo llamado Morretes. Mi plan era dar una vuelta por el pueblo, comer un "barreado", el plato típico de la zona y volver. Al llegar, Aldo vió una postal con gente en flotadores en el río. Al rato estábamos probándonos bañadores en una tienda (la dueña de la tienda le dió el número de su hija, para que quedaran), y comprando una neverita de corcho, hielos y cervezas. Éramos un francés, Aldo, la nevera flotante y yo bajando el río. Después de un par de horas viendo preciosos paisajes selváticos desde el río con los flotadores, fuimos a tomar nuestro merecido barreado con su obligada caipirinha :)
Aqui tenéis el jardín botánico (palacio de cristal), el barreado, el museo Oscar Niemeyer...


Próximas paradas: São Paulo -> Madrid... snif

31 marzo 2008

Porto Alegre e Iguazú

Después de una Semana Santa poco religiosa en el Amazonas, decidí ir al sur, para conocer otros climas. Y la verdad es que lo conseguí. En Porto Alegre (capital de Rio Grande do Sul) ya empieza el otoño, y hacía rasca por las noches, tenía frío con la única sudadera que tengo, jeje.

Me quedé en casa de Priscila, amiga de Mya (ex-compi de piso). La zona sur de Brasil es muy diferente al resto. Es la zona más rica, y más parecida a Europa. Tanto, que hace unos 100 años muchos alemanes e italianos se vinieron a vivir. Vas por la calle, y muchos son más rubios que los propios alemanes. Son altos, con ojos azules y muy blanquitos.

Di unas vueltas por la ciudad, tomé un chimarrão con Priscila en el parque Farroupilha, o Redenção, (en la foto podéis ver una zumo de clorofila, piña y hierbabuena), una buena picanha en el restaurante Barranco y asistí al séptimo rodeo de Porto Alegre, inesperadamente.
Mención especial al rodizio de pizzas. Creo que comí 13 trozos. Primero las saladas, con pizza de churrasco, portuguesa, de patatas paja, de patatas chip... y luego las mejores, las pizzas dulces. Había de helado, banana split, de dulce de leche, de negrinho con cholocate blanco y hasta de manzana con marshmellow, que podéis ver en la foto. Creía que iba a explotar!



El último día en Rio Grande do Sul fui a visitar uno de los típicos pueblos alemanes de la zona, Gramado. Son casas como traídas del centro de Europa, y restaurantes con lo que llaman secuencia completa de fondue (de carnes y pescado, y luego frutas en fondue de chocolate). También son conocidos por el chocolate buenísimo que hacen, mmm. Ah, y sigo probando frutas.



El lunes por la mañana, tras 13 horas de bus, llegué a Foz de Iguazú. De ahí fui a Puerto Iguazú (parte argentina). Se suele decir que el lado argentino es mejor para ver las cataratas. A través de las pasarelas se llega más cerca, y con un barquito, hasta te pones debajo de alguna. Me gustó la playita en la isla de San Martín, con preciosas cascadas como paisaje.
Lo que sí es verdad es que los precios en Argentina están tirados. Nunca había comido en un restaurante por 3 euros :)


Fui al parque de Iguazú con Pepe, un sevillano que conocí en el albergue. Era muy gracioso. No paraba de decir: "Esto es un marco incomparable, pero yo me quedo con la Girarda". Ahí está en la playita de la isla San Martín, con la camiseta y bañador del Betis :)


Comparé mucho Iguzú con mi visita al Niágara. La verdad es que las cataratas llevan mucha menos agua aquí, pero eso de estar en un parque natural subtropical le da bastante vidilla. Está en medio de la jungla, y hay muchos bichillos. Ahí van algunos



Aproveché y tomé carne argentina, un surubí (pescado de la zona) una buena crêpe de dulce de leche y unos buenos helados... que están de rebajas!



El lado brasileño lo recorrí en una mañana. Mucho más pequeño, y sólo uno de los paseos está incluido con la entrada al parque natural. Se ven las cascadas desde el otro lado del río. Un poco más de lejos, pero las vistas son mejores... con arco iris doble incluido!


Próxima parada: Florianópolis y Curitiba