17 marzo 2008

Jericoacoara

Para ir y llegar a Jericoacoara hay que pasar por Fortaleza, que es la capital del estado de Ceará. Son 5 horas de bus y luego se coge un bus especial que va por las dunas y por la playa durante una hora, porque las carreteras se acaban en el pueblo de Jijoca de Jericoacoara.
Así que desde Natal fui a Fortaleza y dormí ahí (8 horitas de bus). Por la mañana fui a dar una vuelta por la playa antes de pillar el bus a Jericoacoara y me encontré con una tortuga en la playa. Había mucha gente alrededor, y varios policías que no dejaran que se acercara mucho la gente, pero resulta que la tortuga ya estaba muerta. Quizás por cansancio al ir a desovar, o quizás habría muerto en las redes de algún pescador.


El pueblecito en questión es como tantos otros pueblos de pescadores, que con el tiempo se ha vuelto un centro turístico. La electricidad llegó aquí hace 11 años. Ahora hay hasta 1 hotel de 4 estrellas. Aún así ha conservado todo su encanto, con los puestecitos nocturnos, las calles de arena,sin asfaltar...

El primer día hicimos un tour de buggy, que es de los más recomendados en el país, y la verdad es que lo merece. El paisaje está lleno de dunas en la playa. Algunas fijas y otras móviles. Nos mostraron las ruinas de un pueblo que fue tragado por las dunas hace 30 años. En el camino tuvimos un pequeño pinchazo en la rueda del buggy. Hubo que tirar de rueda de emergencia, pero pudimos seguir normalmente. Llegamos a un lago en el que te tumbas y te quedas con el culo en el agua. Aquí me estoy tomando mi primer zumo de carambola del viaje, con el toque justo de açucar.


Por cierto, habéis visto alguna vez cerdos en las dunas de la playa? Y un WC seco?

El paisaje de las dunas es impresionante, con el mar de fondo. A veces se forman laguitos en la época de lluvias. En esta primera foto el lago está a unos 50m más abajo, aunque por el desnivel no se nota.



Conocí gente muy maja en este albergue. Una irlandesa (Sandra), un neocelandés (Elliott), un brasileño (Alex), y una holandesa loca (Corinda). Esta última es la de la primera foto. Hoy se ha comprado una collar de gato en el super... para ella misma. Parece que estará en el próximo post, porque tiene los mismos planes que yo para la semana que viene...

También conocí a DJ Suco, que vendía zumos por 40 céntimos de euro, el de la segunda foto. Me puse morado. Y en la ultima foto, el grupito del albergue de fiesta.



Otro día fuimos de paseo por la playa a la pedra furada, un pedrolo muy grande con un bujero en el medio. Al rato de llegar, se estaba cociendo una buen en el mar. Nos fuimos de ahí, porque la tormenta parecía seria. Ojito a las nubes del fondo. Y los paisajes de dunas por el camino.




Encontramos una duna gigante con mucha pendiente donde hicimos saltos muy chulos. Desde abajo parece que estás volando :)

Y, claro, una puesta de sol, aunque no es la más bonita que he visto aquí


Felicidades Chío y Laurita.
Ah, hoy he probado la pizza con dulce de leche, cholocalte, plátano y canela. Qué rica!
Próximo destino, Amazonas!

10 marzo 2008

Fernando de Noronha

Esta vez mi jornada electoral fue un poco diferente...
Fernando de Noronha no es el paraíso sólo por los altísimos precios, que lo convierten en un destino elitista. Cuatro días ahí me ha costado casi como el billete hacia São Paulo (ida y vuelta), pero ha valido la pena.

Es un archipiélago de 21 islas de las cuales sólo una está habitada. Está a unos 350 km hacia África. Un parque natural marino, como las galápagos brasileñas. La gente va ahí a ver las impresionantes playas, surfear y a bucear, para ver todos los animalillos que hay por ahí sueltos.


Se va en un avión pequeño, de esos que dan miedito. En la isla sólo hay una carretera y un autobús que hace una ruta... fácil. Lo más cómodo es alquilar un buggy, pero como soy pobre... pues fui a pata. La isla tiene unas 10-12 playas, algunas famosas en todo el país por su belleza. El primer día fui a la bahía de los golfinhos, donde está prohibido el baño y entrar con barcos. Es territorio de los delfines. No vi ningún delfín (los vi en otro lugar de la isla), pero sí unos cuantos tiburones desde el mirador del acantilado. Están en la foto de la derecha, esas manchas grises en la parte de arriba.


Luego, por un pequeño camino en el "bosque", llegué al mirador de la bahía do Sancho. Bajé desde el acantilado por una escalera de hierro poco sana (único acceso) y me puse la máscara, el tubo y las aletas. Desde que el agua te llega por la cintura ya empiezas a ver desde pececines de colores, hasta pecezotes como barracudas.

Luego caminé hasta la bahía dos porcos, mi preferida. Es la típica foto de las revistas de playa, con aguas azules que cambian de color hasta el verde turquesa. El agua es super limpia, lo que permite una visibilidad de hasta 50m bajo el agua. Ahí, antes de ponerme la máscara, ya ví una raya a un metro de mis pies. Eso puede picar, no? Hubo un momento en el que estaba en medio de un banco de peces, totalmente rodeado, con 2 rayas y una tortuga marina. De repente se veía bastante peor. Saqué la cabeza y estaba lloviendo a cántaros. MU MU BONITO. Aqui tenéis la piscinita natural que hay en las rocas de la foto panorámica, ampliada, con pulpito


Y aquí las personitas buceando. Qué colores...


Todas las noches iba a una charla que daba un grupo de conservación de tortugas marinas (Tamar, el mismo que en Praia do Forte). La del primer día me vino muy bien, porque daban un tour virtual por la isla. En otras charlas nos informaron sobre tortugas y tiburones (que hay muchos). Por cierto, aquí no muerden. No hay ningún registro de ataque de tiburón en la isla (quizás porque al atacado no le dio tiempo de registrarlo?)
En la playa del Sueste, que es la más normalita en términos estéticos es donde más tortugas vi. Y en la playa do Leão es donde suelen desovar, estaba llena de nidos de tortuga, marcados, para que no pongas la toalla encima. Esta es la época de eclosión de los huevos, pero yo no vi ninguna :´( Eso sí, la playa do Leão, con sus arrecifes de coral, es de las más bonitas:

El viernes por la mañana fui a hacer un poco de trekking, con un guia. Es impresionante cómo la población local está concienciada con la preservación de la naturaleza en la isla. Por ejemplo, el paseo que hicimos sólo se puede hacer con guía, por ser área reservada del parque natural marino. Nadie puede construir ni vivir en un área de más de la mitad de la isla. Y hay que pagar una tasa de unos 12 euros diarios, que, tras una semana, va aumentando exponencialmente. Esta es la playa de Cadeia, donde vimos 3 crías de tiburón, de unos 60cm, cuando la marea estaba baja. Una pena no haber llevado cámara acuática.

Llegamos a la playa de Atalaia. Con la marea baja se crea una piscina muy interesante para bucear. Sólo pueden entrar 120 personas al día, 20 a la vez. Ah, y no te puedes poner protector solar porque el ecosistema de la piscina es muy delicado #¢!~#@?


La mejor época para venir es de septiembre a noviembre, donde el mar está como una bañera, y se ve mejor para bucear. Yo he llegado en "invierno" (la temperatura ambiente es casi igual que la del agua), así que llovió todos los días unos 30 minutos. Lo bueno es que te refrescabas un poco, porque el calor hasta mareaba. Lo malo, que los caminos son de barro, y encima escurre muuucho (escurrega, en portugués).
Y de vuelta a Natal, con la familia. Gracias por acogerme tan bien!

Próximo destino: Fortaleza y Jericoacoará

04 marzo 2008

Pipa y Natal

Uno de los pocos lugares en Brasil a los que las agencias de viajes en España ofrecían paquetes turísticos era Pipa y Natal, ésta última capital del estado de Rio Grande do Norte.

Primero llegué a Pipa, uno de los lugares preferidos de la gente con la que había hablado. Es un pueblo al sur del estado, con varias playas. Tiene una para el surf, llamada playa del amor. Tiene otras playas kilométricas, como Cambicinhas. Y otras dos con delfines, como Madeiro y Golfinhos. Todas rodeadas de altos acantilados, de unos 20m.


Y unas bonitas puestas de Sol, ambas en la bahía de los golfinhos (delfines)



El albergue era muy nuevo, estrenado en navidad. Con una piscina que creía que nunca usaría, pero que usé casi todos los días. El ambiente muy bueno. Se creó un buen grupo de españoles (3), argentinos (5) y brasileños (2). Nos entendíamos muy bien en portuñol. Un saludito para todos :) Ah, y un amanecer al revés que vi con ellos:



Me sorprendió la vida nocturna del pueblo, aunque es sabido que donde hay mucho gringo... Podías estar tranquilamente bailando hasta las 5 un martes o un miércoles. Sólo una calle, pero los bares estaban llenos de turistas. Después de una fiesta reagge assistimos a uno de esos amaneceres al revés que hay en este continente, con un poco de jogging a las 6a.m.

El sábado fui a ver los delfines a la bahía dos golfinhos. Fue muy chulo nadar con varios delfines a 20m. Por la tarde dimos una caminata de todas las playas, unas 2 horas y media. Muy bonito.
En la playa del amor intenté hacer surf con la tabla pequeña, destinada para surferos más avanzados. No pillé ni una ola y además me hice un tajo majo en el pie :)

Ahí probé la mejor cocada de maracuyá de todo Brasil. El helado de trigo verde no estaba mal, un poco raro. Mejor el de Maracuyá con pepitas y todo!


El domingo llegué a Natal, donde me quedé en casa de Ricardo y su familia, amigos de mamá. Me acogieron de manera inmejorable. Me llevaron el primer día al restaurante por kilo Mangaí, con más de 30 platos típicos del nordeste brasileiro. Mmm, carne do sol, torta de camarão, y el mejor suco de uva (ojito, variedad isabel) que he probado.

Era la tercera vez que veo a Marije en el viaje, aunque esta vez, premeditada. Estuvimos en la playa de Ponta Negra, limitada por una duna de 100m, el morro do careca. Esa misma noche ella se iba de vuelta a Holanda. You´re so lucky you´re coming next year!
OJO: no guiarse por el color de mi piel, esta cámara lo distorsiona todo :p
Ah, y el albergue de Natal, que es un castillo. MU CHULO



Al día siguiente, fui a un paseo de buggy hacia el Norte del estado. Fui con 3 argentinos, así que nos comunicamos fácilmente :)
En este tipo de paseos puedes elegir con o sin emoción. Por supuesto, nuestra opción fue CON, y eso significó giros inesperados a altas velocidades en las dunas. Muy bueno! También hicimos un poco de aero-bunda (tirolesa desde la duna). Y vimos paisajes muy bonitos.



Ahí tenéis un caballo perdido en las dunas, y la laguna de Genipabú.



Próximo destino: Noronha!